Yo, el Supremo Dictador de la República: ordeno que al acaecer mi muerte mi cadáver sea decapitado; la cabeza puesta en una pica por tres días en la Plaza de la República donde se convocará al pueblo al son de las campanas echadas al vuelo. Todos mis servidores civiles y militares sufrirán pena de horca.
Fragmento inicial de Yo, el supremo
Augusto Roa Bastos (Asunción,Paraguay, 1917 – 2005)
Augusto Roa Bastos (Asunción,Paraguay, 1917 – 2005)
Por Arturo Caballero Medina
acaballerom@pucp.edu.pe
La actual coyuntura política, agitada por la extradición de Alberto Fujimori, bien puede ser un pretexto para revisar las principales novelas que sobre dictadores se han escrito en América Latina.
Nuestra historia continental está plagada de experiencias totalitarias por lo cual pareciera que América Latina es tierra fértil para las dictaduras. La ficción de la novela de dictadura latinoamericana no dista mucho de la realidad. Desde una perspectiva historiográfica, comprobamos que la vertiente romántica que más aportó al desarrollo de la novelística latinoamericana es de raigambre realista con tonos históricos, sociales y políticos. El matadero (1838) de Esteban Echevarría, relato en el cual se expone la barbarie de un régimen que violenta a su población, tiene un fundamento netamente realista y fue escrita por quien dentro de la historiografía americana es considerado como el introductor del romanticismo en la Argentina. El caso peruano fue una excepción en el panorama de este romanticismo político que en la Argentina estuvo impulsado por el debate entre liberales y conservadores. De otra parte, Martín Rivas (1862) de Alberto Blest Gana, combina rasgos románticos y realistas además de incluir la discusión política a nivel de las élites y el pueblo en momentos que los liberales son calificados como una amenaza para los intereses de la burguesía conservadora en Chile, retratada en esta novela como un grupo acomodaticio y sin moral.
acaballerom@pucp.edu.pe
La actual coyuntura política, agitada por la extradición de Alberto Fujimori, bien puede ser un pretexto para revisar las principales novelas que sobre dictadores se han escrito en América Latina.
Nuestra historia continental está plagada de experiencias totalitarias por lo cual pareciera que América Latina es tierra fértil para las dictaduras. La ficción de la novela de dictadura latinoamericana no dista mucho de la realidad. Desde una perspectiva historiográfica, comprobamos que la vertiente romántica que más aportó al desarrollo de la novelística latinoamericana es de raigambre realista con tonos históricos, sociales y políticos. El matadero (1838) de Esteban Echevarría, relato en el cual se expone la barbarie de un régimen que violenta a su población, tiene un fundamento netamente realista y fue escrita por quien dentro de la historiografía americana es considerado como el introductor del romanticismo en la Argentina. El caso peruano fue una excepción en el panorama de este romanticismo político que en la Argentina estuvo impulsado por el debate entre liberales y conservadores. De otra parte, Martín Rivas (1862) de Alberto Blest Gana, combina rasgos románticos y realistas además de incluir la discusión política a nivel de las élites y el pueblo en momentos que los liberales son calificados como una amenaza para los intereses de la burguesía conservadora en Chile, retratada en esta novela como un grupo acomodaticio y sin moral.
A continuación, presentamos una breve muestra de las principales novelas de dictadura escritas en América Latina, guía que puede servir al lector interesado en incursionar en este subgénero cuyos representantes nos han brindado verdaderas obras maestras de la novela latinoamericana.
Los dejo con unas palabras de García Márquez al respecto: “No hay ningún arquetipo mejor que el dictador latinoamericano que es el gran monstruo mitológico de nuestra historia”.
Los dejo con unas palabras de García Márquez al respecto: “No hay ningún arquetipo mejor que el dictador latinoamericano que es el gran monstruo mitológico de nuestra historia”.

2 comentarios:
que bonitas son las letras! todas juntas en bloque dan la sensacion de progreso, o bienestar com lasplumas de una almohada confortable y limpia, por eso me gusta la literatur, la buena literatura es como masticar tabaco de calidad
Es necesario que la realidad se presente, así sea a través de los ojos de un realismo mágico que dice de frente las cosas en la intrincada estructura de una narrativa bien construida, que tan solo se aleja de la verdad cuando alcanza el alo mágico de la revelación, fruto que solo corresponde a los dioses, y que se escapa de los humanos por el pecado de la hybris.
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