miércoles, septiembre 16, 2009

Vargas Llosa, el Museo de la Memoria y el Baguazo

El Baguazo ¿Qué pasó con Mario?

Cuando Mario Vargas Llosa publicó el artículo en el que fustigaba la postura de Ántero Florez-Araoz, entonces ministro de Defensa y opositor a la implementación del museo de la memoria, todos aquellos que estábamos convencidos de que la decisión del gobierno que rechazó la donación alemana para esta obra fue una rotunda equivocación, nos sentimos plenamente respaldados y satisfechos de que un intelectual de la talla de Vargas Llosa interviniera directamente y sin ambages, como siempre ha sido su estilo, y dejara sentada su posición al respecto: nada más absurdo que sostener que los museos son gastos insulsos. Dicho artículo remeció al gobierno y lo obligó a reformular su postura y proseguir con la implementación del museo de la memoria. De nada valieron las bravatas de Giampietri y Florez-Aráoz, ya que el propio Alan García los dejó sin piso cuando anunció la formación de una comisión ad hoc cuya presidencia recaería en nuestro connotado escritor.

Sin embargo, a pesar de que aquel suceso representó una victoria para quienes abogamos por la recuperación de la memoria y no por el olvido sin justicia, las opiniones vertidas por Vargas Llosa acerca de lo ocurrido en Bagua me dejan una amarga desazón. Y es que si en aquel momento celebré que un intelectual liberal como él dejara de lado sus convicciones ideológicas y antepusiera los principios éticos para valorar la importancia del museo de la memoria, ahora, simplemente, no entiendo cómo ese mismo hombre que con tanta lucidez dejó en claro la necesidad de exponer la verdad de una parte tan dolorosa de nuestra historia reciente pudo ignorar la responsabilidad del actual gobierno en la masacre de Bagua.

El artículo de Vargas Llosa sobre el Baguazo confirma mi hipótesis acerca de su pensamiento político: se trata de un intelectual liberal muy singular que políticamente está en las antípodas del conservadurismo de derechas, del neoliberalismo economicista que justifica las dictaduras y del socialismo a la antigua; de tal manera que muchos liberales no saben si tienen en él a un aliado o a un enemigo. No obstante, ese liberalismo político que defiende las libertades individuales y que propugna el equilibrio entre estas y las libertades económicas se transforma en conservadurismo cuando Vargas Llosa desarrolla su noción de cultura. Efectivamente, cada vez que ha opinado sobre los valores culturales de las sociedades por él llamadas primitivas, arcaicas o bárbaras, lo ha hecho en términos de jerarquías, es decir, comparándolas con las sociedades modernas tecnológicamente avanzadas del primer mundo que tienen como sistema de gobierno la democracia liberal y como sistema económico, la economía de mercado. En su opinión, si una cultura no ha alcanzado un notable desarrollo en la actualidad es porque tampoco ha desarrollado una noción de libertad tal como existe en Occidente.

Al respecto, su interpretación de los sucesos de Bagua lo lleva a afirmar que a pesar de que el gobierno se hubiera esforzado por informar a las comunidades selváticas acerca del contenido de las leyes que fueron motivo de protesta, el resultado habría sido el mismo. Es decir, Vargas Llosa niega la posibilidad de que los pobladores que se verían afectados por esos decretos pudieran entender a cabalidad lo que tales leyes estipulaban. Pero lo más grave está en su valoración de las responsabilidades por la masacre. Vargas Llosa sostiene que se trata de una conspiración del gobierno de Hugo Chávez quien desea desestabilizar la democracia en América Latina, ampliando su radio de influencia a nuestro país, ya que su patrocinado Ollanta Humala no pudo llegar al poder. En este sentido, no hace más que darle la razón al presidente García y a todos aquellos que analizan la masacre de Bagua solo en términos de infiltración senderista o de conspiraciones comunistas o chavistas. La posibilidad de que exista un plan concebido desde Caracas para desestabilizar al Perú no es descabellada, pero sí lo es creer que toda aquella población estaba adoctrinada y de que se trató de milicias disciplinadas ideológicamente con el objetivo de tumbarse la democracia. Hoy nos queda más claro de que se fue la imprudencia de algunos líderes nativos, la incompetencia de la ministra de Interior y de los oficiales a cargo de la operación y la negligencia de un gobierno que es incapaz de defender la integridad de sus fuerzas policiales a quienes expone a la muerte para valerse de ella una vez que les sirve para exaltar un patrioterismo de lo más ruin.

Por todo ello, no me explico cómo es que Vargas Llosa, quien años atrás escribiera "Una montaña de cadáveres", carta abierta dirigida a Alan García a propósito de la matanza de El Frontón, hoy en día no exhiba la misma indignación para señalar los desaciertos que mostró este gobierno para enfrentar el Baguazo.

A nivel internacional, tuvo mucha resonancia su visita a Caracas con motivo de un encuentro internacional de intelectuales liberales. La posibilidad de un debate frente a Hugo Chávez captó la atención de la prensa internacional. Visitar Venezuela en aquellas circunstancias fue un acto de integridad y valentía, puesto que sabía que su estancia no iba a ser nada fácil (tanto él como su hijo Álvaro Vargas Llosa fueron detenidos un par de horas en el aeropuerto), pero también hubiera deseado que protestara con la misma vehemencia cuando en el Perú la gran mayoría de medios de comunicación por voluntad propia se rinden ante el gobierno y le allanan el camino cuando surge algún suceso adverso como el rebrote del terrorismo en el VRAE. Lo que hace Chávez en Venezuela es totalmente censurable, pero existen otras formas muy sutiles de veto en los medios de comunicación y el más peligroso es la autocensura y ello es lo que viene sucediendo en nuestro país: a diferencia de lo que sucedió durante el Fujimorato, ahora los medios no los compran, sino que ellos mismos se venden.

¿Empeñará Vargas Llosa sus convicciones ahora que preside la comisión del museo de la memoria? ¿Claudicará sus críticas al gobierno en aras del compromiso adquirido? Pequeño gran dilema. Así como en el slogan de la películoa Alien vs Depredador, "sea cual fuera el resultado, siempre perderemos un poco" si es que Vargas Llosa abandona este proyecto o si silencia sus discrepancias para seguir adelante con él.

2 comentarios:

RODOLFO ROJAS VILLANUEVA dijo...

CUCHIS RINDIÓ MEMORIA A SUS FAMILIARES: VICTIMAS DE LA INEPTITUD, INOPERANCIA Y DESINTERÉS DE LAS AUTORIDADES DE PASCO Y EL ESTADO, EN NO REALIZAR UNA CARRETERA.

Hoy, 1 de noviembre, cerca de 100 cuchisinos fueron a rendir un homenaje a sus familiares que murieron a falta de auxilio (carretera). Cuchis, ubicado a 33 kms. de Cerro de Pasco. Una de las comunidades más sufridas de Pasco y del Perú. Desde los 60s han reclamado la carretera… y llegó a Cuchis en 1979. Para que tenga fluidez se tenía que empalmar a Vilcabamba (7 kms.). Pero, al Estado nada le importó, casi hasta hoy. Mientras, millones y millones de dólares se llevaron de C.deP. con la CENTROMIN PERÚ. Y, en Cuchis perdieron la vida cerca de dos centenares a falta de carretera. Muchos murieron de niño; algunos, de accidente; otros, de parto, etc. Pues, para trasladar a C.de P. teníamos que ascender cumbres, cerca Goyllarisquizga (5 á 6 veces Acho-Cerro San Cristóbal), bajo la lluvia, el frío y/o el calor. Por ello, el Estado nos debe una disculpa, reparación y EL MUSEO DE LA MEMORIA DE CUCHIS.

RODOLFO ROJAS VILLANUEVA
PRESIDENTE HIJOS RESIDENTES DE CUCHIS (PASCO)

Letras del Sur dijo...

EStimado Rodolfo, no tenía conocimiento de estos sucesos. Asi como muchos peruanos ignoran lo que ocurre en nuestro país lo cual es lamentable porque demuestra nuestro grado de indiferencia con nuestros conciudadanos.

Las organizaciones sociales van camino a sustituir a los partidos políticos, por ello organizarse y tener muy en claro un objetivo será importante y no ceder en la lucha.

Mi solidaridad con uds.