jueves, diciembre 24, 2009

Memoria y clase social

Impresiones del Jorobado de Notre Dame acerca del Museo de la Memoria

Carlos Meléndez comentó en su última entrada algunas impresiones que le suscita la implementación del Museo de la Memoria. Afirma que "la clase media progresista limeña—tiende a monopolizar la interpretación de la memoria histórica del país y, sobre todo, del duelo producto de la violencia política". En consecuencia, la construcción del MM, al ser conducida únicamente por una clase social privilegiada que lo impregna de un sesgo ideológico, termina convirtiéndose en un proyecto excluyente. Nuevamente, el conocido Jorobado simplifica su análisis al extremo y brinda argumentos que no se condicen con la profundidad académica que debiera exhibir un estudiante de posgrado en Ciencias Políticas. No quiero decir con ello que en el apretado espacio que ofrece una columna el autor deba desarrollar a profundidad cada una de sus ideas, sino que debe darse el tiempo para revisar las posibles inconsistencias de su postura. Tampoco se trata de llenar el artículo con una jerga especializada que aleje al lector. Se trata, como acabo de mencionar, de consistencia.

Meléndez considera que el pertenecer a una clase social distinguida descalifica a un individuo para asumir una actitud basada en principios, es decir, la tarea de implementar un Museo de la Memoria que dé cuenta de lo sucedido durante los años del conflicto armado interno de la manera más objetiva y amplia posible según lo manifestado por su presidente, Mario Vargas Llosa. Una evidencia de lo anterior es, a su parecer, que quienes integraron la CVR y quienes conforman la comisión responsable del MM han cometido el error de darle un tono socialmente excluyente a los materiales de difusión que fueron parte de un suplemento dominical de La República -al que Meléndez sin aludirlo directamente, considera un "diario caro"-. Salvo que me equivoque, no hubo otro diario en Lima que haya brindado la cobertura que La República le ha dado al tema de la violencia política mediante periódicas publicaciones, informes, investigaciones y suplementos. El resto lo han hecho, pero no con la misma intensidad. No imagino al Comercio, ni al actual Perú21 y mucho menos a Expreso o La Razón poniéndose la camiseta del esclarecimiento de la verdad mediante la difusión objetiva de aquellos lamentables sucesos. Dejo de lado a los diarios chicha, ya que este no es, ni de lejos, su asunto. Carlos debería darse cuenta que, salvo algunos diarios, el resto tiene una agenda muy clara: cerrar filas a favor de las FFAA, a pesar de los evidentes crímenes contra la población civil que cometieron algunos de sus elementos; y que tampoco quieren contradecir el discurso oficial porque es mediáticamente rentable. Me parece saludable que reconozca que la línea editorial del diario con el que colabora asume una postura militarista de derecha; sin embargo, si le parece que los materiales distribuidos por La República son caros, ¿por qué Correo no contribuye con colocar esta información al alcance de las mayorías y así hacer menos exclusivo su contenido? La respuesta es obvia: los Agois y Aldo Mariátegui prefieren bombardear este proceso más que contribuir a su difusión.

Ubicar el Museo de la Memoria en Miraflores le parece otro signo de exclusión social que también consistiría en un error de la clase media progresista miraflorina en su tarea por construir la memoria histórica de la violencia política. ¿Acaso no recuerda Meléndez que la construcción del MM ha enfrentado diversos obstáculos como la negativa del actual gobierno a recibir la donación del gobierno alemán para dicha implementación? Una vez que dieron marcha atrás y se convocó a MVLL para que presida la comisión responsable, las trabas no cesaron porque los sectores más reacios a la difusión de la verdad siguen torpedeando este proceso amparándose en el poder político y mediático que poseen muchas veces tergiversando los objetivos que conducen al MM. No fue iniciativa del Ejecutivo disponer de un terreno para la construcción del MM, que yo recuerde, ningún organismo del Estado ni funcionario de alto nivel dijo algo al respecto ni propuso alternativas: se dejó que el proyecto siga en piloto automático y que los comisionados hagan lo que puedan. En un principio, iba a estar en Jesús María, luego el alcalde de Miraflores, Manuel Masías, ofreció el actual terreno donde se construirá el MM. Es cierto que construirlo en las zonas donde se vivenció más intensamente el terrorismo le daría un aire diferente al MM, pero también es cierto que las medidas de seguridad que brindan aquellos distritos no son las más adecuadas. Miraflores es un distrito que cuenta con una municipalidad muy organizada y con una infraestructura en seguridad que ofrece la garantía de que actos como los sucedidos en el "Ojo que llora" no serán frecuentes.

El tema de la exclusión social no pasa por el lugar donde se ubica el MM, porque de ser así muchos establecimientos de interés público solo deberían ubicarse en distritos marginales, lo cual nos llevaría al extremo opuesto de la discriminación: creer que la verdadera interpretación de la historia es solo patrimonio de una parte de las víctimas y que el resto debe conformarse con ser un espectador de segunda clase que nunca comprenderá lo que fueron esos años. Particularmente, toda esa época la pasé en mi natal Arequipa, donde el terrorismo se veía tan lejano como la guerra entre Irak e Irán. No obstante, ello no me impidió tomar conciencia del sufrimiento y del dolor de las víctimas de la violencia, porque, no se trata de que el resto de la sociedad que vio de lejos la violencia y no fue tocada con la misma intensidad tenga que padecerla para recién entender su verdadera dimensión. Todos somos susceptibles de lamentar el dolor ajeno si es que hay disposición para hacerlo y si se tiene la suficiente información al respecto. Y si al final el acceso al MM se pareciera al que tienen que enfrentar algunos ciudadanos cuando desean ingresar a ciertas discotecas o restaurantes miraflorinos, seré el primero en criticar esa actitud y darle razón a Carlos Meléndez, pero no ahora que son otros los obstáculos que se tienen que superar.

No existen víctimas más o menos célebres. La intensidad del dolor experimentado por aquellos que vivenciaron la violencia es inmensurable porque está mediada por una subjetividad que de un individuo a otro cambia de manera radical, desde los más solidarios hasta los más indiferentes u oportunistas. Por esta razón, la discusión acerca de cuál es el lugar donde más se sufrió la violencia, donde murieron más personas, donde se cometieron los crímenes más execrables es absurda: la memoria acerca de un acontecimiento lamentable en nuestras vidas es directamente proporcional al grado de importancia que tuvo para nosotros, al impacto emocional y a la identificación colectiva con nuestros semejantes más próximos. Si tuviésemos que seguir la propuesta de Carlos Meléndez -("Son los distritos populares (San Juan de Lurigancho, Villa El Salvador) los que destacan por el mayor número de víctimas en la capital")- la construcción del MM se diluiría en un debate interminable y bizantino en decidir cuál de los lugares más asolados por el terrorismo el Lima debería albergarlo. ¿Por qué no en Barrios Altos? ¿Por qué no en La Cantuta, San Marcos, la UNI, la Universidad de Huamanga, la del Centro o en Putis? ¿Acaso alguien puede atribuirse el monopolio del dolor sin ofender la memoria del otro? Nadie, por supuesto, pero ello no nos puede paralizar al momento de tomar una decisión que sirva como precedente para que otros MM se implementen no solo bajo la anuencia del Ejecutivo, que no de buen grado dio su brazo a torcer, sino por una iniciativa descentralizada proveniente de aquellas zonas que también merecen honrar a sus víctimas.

La cantidad de víctimas no debería ser el criterio más importante para decidir el lugar donde construir un MM. Ello, verdaderamente, sí resulta ofensivo, macabro y excluyente porque jerarquizar el dolor de manera cuantitativa no hace más que sectorizar y clasificar un sentimiento que es connatural a todos los seres humanos: el dolor. Los muertos de la violencia política forman parte de nuestra memoria colectiva e individual; nadie nos puede reclamar no sentir dolor por nuestros propios deudos, pero sí deberíamos demandar condolernos por el sufrimiento ajeno.

Tampoco lo debería ser la procedencia social ni ideológica, sino el producto de la gestión. Si a Meléndez le preocupa la composición social de los comisionados del MM, debería preguntarse quiénes en el Perú hubieran estado dispuestos a asumir esta tarea. Esperemos ver el museo y atendamos a las explicaciones de la comisión. Concentrémonos en el objetivo, no el dedo que lo señala.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Hablando de profundidad en el análisis, me parece que tampoco existe relación directa entre los atentados de Tarata (con película y todo) y la construcción del museo en Miraflores. ¿De dónde se habrá sacado eso? Y usted que se ha preocupado del tema: ¿No le parece que con la cuestión del Museo nos estamos adelantando a la Historia? Claro, me dirán que forma parte del proceso de construcción de la memoria, pero a la luz de los acontecimientos, creo que esto no se hace en el marco de la reconciliación ni a nada que se le parezca, sino más bien como secuelas del conflicto. Pienso que la cuestión de la memoria histórica comenzara a saldarse cuando aquella de la justicia comience a darse. Y creo que este último tema no se encuentra para nada en el radar político, salvo para evacuarlo lo más rápido que se pueda como lo demuestra las salidas mediáticas de R. Rey. No sé, me parece que desde el poder hay una voluntad de hacer olvidar y de dilatar los procesos. El Consejo único de reparaciones por ejemplo ha sido desactivado hasta nuevo aviso. Quizás hasta vísperas de elecciones…E incluso en el tema de reparaciones, las cosas se dan de manera opaca: se abre un registro único de victimas a quienes se les dice que se les va a “reparar”…sin haber establecido las pautas de dicha reparación. Claro, existen las “colectivas” (y estas además son percibidas de manera negativa por los “afectados” puesto que se dice que esto forma parte de los deberes del Estado y no tiene nada que ver con el proceso de reconciliación), pero el pedido de los afectados va por las “reparaciones individuales” y de eso nada. En fin, me parece sintomático que en el fragor de la discusión sobre el MM, no se hable de las iniciativas que existen en ese sentido en Huamanga, Ayacucho, por ejemplo. Cómo que la ubicación geográfica del Museo no es una cuestión menor. Y claro esto no tiene nada que ver con una "posición de clase" y sí mucho que ver con una cuestión de principios.
E Malpica

Letras del Sur dijo...

Hola amigo Malpica.

coincido con sus observaciones al nexo entre la pelicula y el MM. Es un salto muy osado el que establece el autor de ese post.

respecto a su pregunta acerca de lo oportuno de construir el MM

-es cierto que no se han realizado todas las reparaciones individuales ni sancionado a los responsables de muertes sobre todo por parte de las FFAA.
-tb lo es que la violencia terrorista no ha desaparecido, continúa en otro escenario y con otros objetivos.
-lo lógico sería implementarlo luego de que el proceso de violencia haya culminado definitivamente para dar cuenta de todo lo que sucedió.

Sin embargo, estas observaciones que son muy atendibles también presentan algunos problemas que no podemos ignorar

-que las reparaciones individuales y los juicios contra los malos elementos de las FFAA son dilatados y entorpecidos con una evidente voluntad de no hacer justicia. Y ello proviene del gobierno. Si confiáramos en su buena voluntad, nunca habría sanción ejemplar ni reparaciones, entonces aquellas observaciones se convierten, en estas circunstancias adversas, en argumentos para implementar un MM que fuerce al gobierno de turno, a las FFAA y a la sociedad civil a tener presente una etapa de la historia que no debemos olvidar y que además nos exige hacer justicia con las víctimas.

-esperar a que termine la violencia terrorista en el Perú(R.Rey dice que no ha terminado y que por eso no se justifica un Museo ya que continua el terrorismo) para construir el MM le dará aliento a este gobierno y a quienes consideran que es mejor perdonar, no juzgar y olvidar todas las atrocidades cometidas por malos elementos de las FFAA, y tb la responsabilidad política de los gobernantes. Claro: es como el aviso que hay en las bodegas "hoy no fio, venga ud. mañana". Si siempre hay un mañana, si nunca termina algo, entonces tampoco nunca habra MM.

Aun con sus imperfecciones, el MM debe existir; me preocupa el MM más como acto fundacional, ejemplar, como precedente para el futuro, como punto de partida para discutir al menos o entrar en desacuerdo sobre algo que antes ni siquiera podíamos ver.

Slds

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado Arturo:

Interesante post. El tema de la naturaleza y alcances de la conciencia de clase debe ser discutido desde la epistemología. En diversos contextos políticos y de CCSS se toma esa categoría como evidente cuando es problemática. Se la usa de modo determinista, sin examinarla a fondo.

Saludos,
Gonzalo.

Letras del Sur dijo...

Hola Gonzalo,

gracias. Sí pues, amigo, cada vez que el MM da un paso, quienes se oponen a él lanzan bombardas. Se puede discrepar con las formas, pero el fondo debe ser apoyado por todos y ello no quiere decir apropiarse de la memoria.

Un abrazo y feliz año camarada

RODOLFO ROJAS VILLANUEVA dijo...

MUSEO DE LA MEMORIA DE CUCHIS DEMOSTRARÁ INOPERANCIA DEL ESTADO.

Cuchis, ubicado a 33 kms. de Cerro de Pasco. Una de las comunidades más sufridas de Pasco y del Perú. Desde los 60s, hemos reclamado la carretera… y llegó a Cuchis en 1979. Para que tenga fluidez se tenía que empalmar a Vilcabamba (7 kms.). Pero, al Estado nada le importó, casi hasta hoy. Entre tanto, millones y millones de dólares se llevaron de C.deP. con la CENTROMIN PERÚ. Y, en Cuchis perdieron la vida cerca de dos centenares a falta de auxilio (carretera). Muchos murieron de niño; algunos, de accidente; otros, de parto, etc. Pues, para trasladar a C. de P. teníamos que ascender cumbres, cerca Goyllarisquizga (5 á 6 veces Acho-Cerro San Cristobal), son testigo: la lluvia, el frío y la soledad. Por ello, el Estado nos debe una disculpa y reparación. Con los documentos escritos, gráficos, periodísticos, etc., que tenemos, hemos decidido hacer nuestro MUSEO DE LA MEMORIA DE CUCHIS. Será el otro museo de la memoria en el Perú para demostrar la inacción, el desinterés, la inoperancia de las autoridades de turno de Pasco y del Estado que no hicieron nada con respecto a carretera.. ¿Qué dirá Mario Vargas Llosa y Rafael Rey al respecto? Esperando su comentario.

RODOLFO ROJAS VILLANUEVA
PRESIDENTE HIJOS RESIDENTES DE CUCHIS (PASCO)

Gonzalo Gamio dijo...

Hola Arturo:

En el GCC encontrarás un debate importante sobre el tema CVR.

Saludos,
Gonzalo.

Letras del Sur dijo...

Rodolfo, comenté tus observaciones en mi post sobre el VLL y el Baguazo que publiqué en este blog. Sintetizando, me parece que es una muestra de que aún seguimos ignorando las verdaderas dimensiones de lo que sucedió en el interior del país durante el conflicto armado interno, lo cual demuestra que hemos aprendido poco o nada. Ojala lo medios cubran la implementación del MM de Cuchis del cual nos hablas para que se difunda lo más posible.

de VLL tengo cada vez más reparos sobre su actuación política, pero se lo necesita para llevar adelante este proyecto.

Gonzalo Gamio dijo...

Hola Arturo:

Me parece una contradicción que MVLL promueva el Museo de la Memoria y a la vez apoye a Piñera, que no ha tenido una opinión favorable a los temas de DDHH y memoria respecto de los crímenes pinochetistas.

Saludos,
Gonzalo.


P.D.: Habrás visto que algunas personas no saben que las comisiones de la verdad son instituciones del Estado, formadas por mandato del Estado.

Letras del Sur dijo...

Hola Gonzalo,

tb veo con molestia su adhesión en un viaje en el que fue invitado a inaugurar un MM en Chile. Fue un desacierto total, no venía al caso hacerlo. (Por ahí me dicen que se hospedó un tiempo o visitó la residencia de Piñera, no lo he confirmado).

Ahora, fuera de él, no tenemos alguien de su talla que pueda llevar adelante el MM en Peru. Y si lo tenemos, brilla por su ausencia. Ojalá que, como pensamos algunos, su estrategia sea sacarle la vuelta a este gobierno para que con otro más propicio a temas de DDHH, se pueda avanzar más en las recomendaciones de la CVR.

Los comisionados del MM, a diferencia de los CVR están jugando con el gobierno en contra y creo que VLL lo sabe bien.

Un abrazo

Arturo