jueves, mayo 28, 2009

¿Quién dijo liberalismo?

Cuatro razones por las cuales Aldo Mariátegui no es un liberal

Frecuentemente, Aldo Mariátegui, desde su columna diaria en Correo, sostiene fervientemente que es un liberal y que el término neoliberal carece de sustento, además de llamar ignorantes a quienes lo utilizan. En esta oportunidad, intentaré demostrar por qué el director de Correo no es, de ninguna manera, un liberal y cómo, más bien, sus posturas son próximas al neoliberalismo, del cual niega su existencia, y a las doctrinas del pensamiento único. El título de este artículo es una paráfrasis del libro del filósofo esloveno Slavoj Zizek: ¿Quién dijo totalitarismo?. Cinco tesis equivocadas sobre el mal uso de una noción que se acomoda muy bien a los propósitos que articulan este post.

La integridad del liberalismo: equilibrio político-económico

Un liberal íntegro y consecuente defiende la igualdad de derechos para todos los ciudadanos, no la perpetuación de privilegios. La diferencia entre el Antiguo régimen y la democracia liberal es que el primero concibe a un grupo social de manera estamental (clases sociales fijas y nítidamente diferenciadas) en el que la movilidad social es difícil, sino imposible, salvo por la aparición de súbitas fortunas o el ascenso social a través del matrimonio con un miembro de la clase más alta. Asimismo, el individuo que compone el estrato más bajo, como sucedía dentro del feudalismo, se encontraba en desigualdad de oportunidades frente a la nobleza feudal o al clero, puesto que dicha sociedad estamental organizó las relaciones entre clases sociales en base a privilegios y no en derechos. Es decir, en base a ventajas que se entendían como naturales o de facto, mediante las cuales se legitimaba, por ejemplo, que el señor feudal tuviera la preferencia de la primera noche con una sierva recién casada de su feudo (ius primae nocte). De esta y otras maneras, se legitimaba la desigualdad al grado de naturalizarla y darle un sentido de inevitabilidad. Es más, las clases dominantes consideraban una potencial amenaza cualquier intento de cambiar las reglas sociales de juego, porque, desde la actitud paternal de la nobleza feudal y de la jerarquía eclesiástica, el súbdito o siervo no necesitaba más que protección a cambio de la sumisión total de su voluntad individual, vale decir, de la anulación total de su libertad individual.



La caída del Antiguo régimen y el ascenso de la democracia liberal cambiaron el panorama. Los privilegios cedieron lugar a los derechos y, en consecuencia, los siervos se convirtieron, progresivamente, en ciudadanos. Resalto lo de progresivamente porque los primeros liberales eran muy reticentes a extender la plena ciudadanía a todos los individuos en lo que respecta a la participación democrática para elegir a sus representantes. Sin embargo, ello fue cambiando a través de la historia y, actualmente, cualquiera que se precie de ser liberal no podría afirmar alegremente que la ciudadanía está restringida a un sector social en virtud de su ideología política, credo, raza, sexo, edad o grado de instrucción. Y es que el ser ciudadano, dentro de la democracia liberal, significa estar en la capacidad de ejercer todos los derechos y cumplir las obligaciones sin ningún tipo de restricción no contemplada por la ley vigente. De allí que la igualdad de derechos ante la ley -en buena cuenta el liberalismo es el imperio de la ley- sea la marca distintiva de la democracia liberal.

Esta breve digresión histórica ha sido necesaria para explicar por qué Aldo Mariátegui no es un liberal, puesto que el contenido de sus declaraciones sobre Hilaria Supa y el acontecer político, social y económico nacional y mundial están en la otra orilla de lo que defendería un liberal íntegro: equilibrio entre libertades políticas y libertades económicas. Esto nos conduce a desarrollar otra idea que sustenta la dificultad de calificar al director de Correo como un liberal en el sentido más amplio de término (porque, de cierta forma, lo es, pero en el sentido más reducido, distorsionado e incompleto).

Supremacía moral de la democracia sobre dictaduras y autocracias




Un liberal consecuente defiende el Estado de Derecho y la democracia, por imperfecta que esta sea, y no claudica en esta defensa ante ningún asomo de autoritarismo por más bienintencionado que este se presente ni bajo el pretexto del desarrollo económico. Esto quiere decir, como mencioné líneas arriba, que un liberal íntegro asume que la libertad es una sola y que no es coherente establecer jerarquías entre libertades políticas (democracia, elecciones, libertad de expresión, igualdad de derechos de las minorías ante la ley, etc.) y libertades económicas (libre mercado, libre competencia, propiedad privada, etc.). Tal integridad se fundamenta, precisamente, en cubrir ambos aspectos de la libertad como un todo con el fin de evitar el condicionamiento del desarrollo de una en perjuicio de la otra.

Al respecto, Aldo Mariátegui ha mostrado en sus editoriales un tratamiento diferenciado a las libertades políticas y a las libertades económicas. Al referirse al gobierno de Alberto Fujimori, tiene la convicción de que la lucha antisubversiva estuvo bien dirigida y que los mayores aciertos de esa gestión fueron la recuperacíón económica y la derrota del terrorismo. Desde su óptica, son méritos suficientes para proponer un balance positivo sobre el fujimorato, a pesar de la corrupción liderada por el ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos, el tráfico de armas con las FARC, la colaboración y extorsión a los capos del narcotráfico en el Alto Huallaga (como el caso "Vaticano"), los asesinatos selectivos del grupo Colina en Barrios Altos y La Cantuta, la ejecución extrajudicial de presos rendidos en el penal de Castro Castro, la tortura y desaparición de agentes del SIE (caso Leonor La Rosa y Mariela Barreto), el autogolpe del 5 de abril, la millonaria indemnización por tiempo de servicio a Vladimiro Montesinos, la compra de congresistas tránsfugas y de las líneas periodísticas de la mayoría de canales de televisión, y la vergonzosa renuncia de Fujimori a la presidencia de la República vía fax desde el Japón. Para Aldo Mariátegui, la reinserción del Perú en el sistema financiero internacional y la reducción de la inflación no deberían ser opacados por los casos, antes mencionados, de corrupción y atropello contra los derechos humanos. Es así como se comprueba que el desequilibrio entre las libertades políticas y las libertades económicas forma parte de la propuesta "liberal" de Aldo Mariátegui.

Sostener conscientemente tal desequilibrio entre lo político y lo económico es una actitud moralmente censurable, un desliz que un liberal consecuente con los principios del liberalismo clásico no podría permitirse sin rectificarse en el acto. Colocar los resultados, las cifras, los índices, las estadísticas, en suma, los números (lo económico) como valores por encima del respeto al Estado de Derecho y la vida (valores jurídicos y éticos) demuestra que quien asume tal postura posee un concepto muy pobre del ser humano, pues valora el progreso de una sociedad exclusivamente por la cantidad de bienes materiales disponibles, explotables y comercializables, y no por el grado de bienestar social reflejado en situaciones tan cotidianas como obtener justicia, sobre todo durante el gobierno de Alberto Fujimori cuando los poderes del Estado se utilizaron para entorpecer investigaciones como la amnistía concedida a los integrantes del destacamento "Colina", el caso del narcoavión, la sospechosa retractación del narcotraficante "Vaticano", entre otros.

Respeto irrestricto a los derechos humanos

Para el tipo de liberalismo asumido por Aldo Mariátegui, propiamente, neoliberalismo, los valores éticos, humanistas y las libertades políticas representan un estorbo y son prescindibles si es que en una coyuntura se opusieran a la lógica del mercado: costo-beneficio, utilidad-pérdida, oferta-demanda. De esto se sigue que el neoliberalismo promueve una empobrecida definición del ser humano, al cual no toma como finalidad, sino como medio para lograr el desarrollo, es decir, en lugar que el fin supremo de la sociedad sea su realización sin perjuicio de la manera en que aquel elija para cumplirla (aquí radica el pleno ejercicio de su libertad individual, inclusive para elegir mal)para el neoliberalismo el motor del desarrollo social y económico es el mercado, por ende, si se asegura el libre mercado y la inversión privada, las demás libertades, están convencidos, caerán de maduras, sobrevendrán como lógica consecuencia. Por ello defienden primero la libertad económica, pues es el resto son efectos secundarios de aquella.

Los derechos humanos, componente fundamental de las libertades políticas asumidas por el liberalismo, no forman parte de la agenda neoliberal. Una de las más graves implicancias del neoliberalismo, de acuerdo al desequilibrio entre lo económico y lo político, es la eventual intrascendencia de los derechos humanos si es que devienen obstáculo para el mercado. En tal sentido, neoliberales como Aldo Mariátegui no se sobresaltan porque existan Estados que exhiban altos índices de crecimiento económico, celebren tratados de libre comercio, bajísimos niveles de inflación, mercados abiertos a la inversión privada, pero, simultáneamente, graves denuncias por violación de derechos humanos y censura contra medios de comunicación (Chile, Taiwán, China, Corea del Sur, Singapur, etc.) El llamado a la aplicación de la pena de muerte y al retiro del Pacto de San José, así como la periódica descalificación del Informe Final de la CVR y de sus comisionados proviene de la derecha liberal que, como señalé anteriormente, es liberal en lo económico, pero conservadora y confesional en lo político. Las editoriales de Aldo Mariátegui sobre los sucesos de Bagua ilustran completamente lo prescindibles que son los derechos humanos para alguien que en la Amazonía solo observa recursos naturales para explotar y no riqueza y diversidad cultural que legítimamente tiene el derecho a defender su modo de vida. Reconocer esto no implica dispensar a quienes cometieron la masacre contra policías desarmados. La trampa en la que quieren envolver a la opinión pública periodistas como Andrés Bedoya Ugarteche y Aldo Mariátegui es que el reconocimiento de los derechos humanos vulnera el principio de autoridad y que otorga una extraterritorialidad jurídica a quienes los ampara. Ello guarda relación con el siguiente punto a tratar.

Pluralismo y tolerancia. Valores constitutivos del liberalismo clásico

El pluralismo se ubica en la antítesis del pensamiento único. Ser plural significa reconocer que existe diversas formas de "ser" y "hacer". Es admitir la alteridad (otherness) no como una amenaza, sino como una realidad y que para ello es indispensable cultivar la tolerancia. Este valor fue pensado por John Locke, el gran ideólogo e inspirador de la revolución liberal inglesa, en su Carta sobre la tolerancia (1692), notable alegato en favor de la tolerancia religiosa y de la libertad de conciencia, donde, además, rescata la defensa de las libertades individuales y crítica las grandes concentraciones de poder.

El concepto de identidad cultural ayuda a comprender el pluralismo y la tolerancia liberales. Contrariamente al consenso existente durante el Antiguo régimen, el ser humano no está determinado inexorablemente por su lengua, credo, raza, nacionalidad, género u otra variable identitaria, pues la identidad es una categoría que insertada dentro del pluralismo admite flexibilidad ante la voluntad individual. Esta incorporación del pluralismo cultural es regularmente reciente en la historia del liberalismo político y de hecho no estaba totalmente cuajada dentro de las reflexiones de los ideólogos del liberalismo clásico; sin embargo, John Locke y John Stuart Mill (Sobre la libertad, 1859) sentaron las bases de un reconocimiento a la diversidad cultural al defender la diversidad religiosa y el derecho que le asistía a cualquier ciudadano de escoger aquella que lo satisfaga. De igual modo, trasladando este principio al resto de variables de la identidad, tenemos que no existe razón para sostener que un individuo o colectivo sea excluido de la ciudadanía en función de su identidad cultural. Es más, el pluralismo cultural aportó al liberalismo la idea de una identidad multicultural que socava el etnocentrismo y la fanática lealtad a una identidad lingüística, nacional, religiosa, sexual, etc., donde cada una busca dominar un espacio exclusivo en perjuicio del resto de manifestaciones de la identidad. En suma, se plantea que cualquier ciudadano, por ejemplo en nuestro país, puede reclamarse como hombre,peruano,castellanohablante,católico,homosexual,socialista, etc. y eventualmente si fuese su voluntad, cambiar o agregar más variables a su identidad multicultural. El reconocimiento de identidades múltiples y la crítica a la definición única de identidad es desarrollada por Amartya Sen, un liberal muy singular, en Identidad y violencia (2007). Cabe resaltar que estos principios promovidos por el liberalismo cobran gran importancia y actualidad en la realidad latinoamericana, cuya heterogeneidad cultural no necesita mayor demostración.

No obstante, Aldo Mariátegui ha dejado constancia de su intolerancia frente a la diversidad cultural y su pertinaz ignorancia sobre cuestiones que atañen a la realidad cultural de nuestra nación en su tristemente celebre artículo "Supa no supo" en el que sostiene que el dominio de la variedad académica escrita del castellano es signo indubitable del desarrollo intelectual que serviría para discriminar la idoneidad de un congresista de la República. Las réplicas a esta postura han sido ampliamente desarrolladas por especialistas (al respecto, sugiero leer el acertado post de la lingüista Nila Vigil). De mi parte, debo añadir que para el director de Correo su observación fue netamente funcional y práctica, pero no reparó en una de las más graves implicancias de su editorial: que la representación política solo es extensible a los ciudadanos competentes en la variedad académica del castellano. Nada más lejos del pluralismo y la tolerancia liberal.



PARA SABER MÁS












14 comentarios:

aldo dijo...

jajaja. el socialismo si puede cambiar, mutarse y entrar en simbiosis con el liberalismo, pero el liberalismo no puede variar. debe ser reaccinario. jajaja

negrito dijo...

jajajaja, tienes razon parece que hay permiso para mutar de un lado pero del otro no jajajajajaja

Anónimo dijo...

Aquí entre mutantes se entienden, ¡viva la guerra popular!, ¡Viva el paro agrario!, ¡Viva Pizango ! y ¡Viva Luis pArdo!

JAvier Bernal
Escritor consagrado

Anónimo dijo...

AMigo negrito, ya tomaste tu curso de comprensión de lectura?, del caso de este Aldo que interviene pero que no es ALdo MAriátegui, si no su espejo, o sea su oveja mal clonada ya no se puede hacer nada, pero yo a ti sí te puedo ayudar.
Escibeme a mi correo javichalo@hotmail.com

yo vivo , al igual que tú, en AQP, asíq ue te puedo dar unas lecciones pa que leas bien, sólido camarada.
HAsta más vernos

¡Viva MArx y su apuesta socialista!
¡Viva la UNSA valiente y combativa!


Javier Bernal
Escritor consangrado

negrito dijo...

Ya lo tome amigo. Y tomaste tú un curso para pensar con cerebro propio jejejej, sorry se me salió. Es que me da salpullido aquellos filósofos de huelga. Bueno sería chévere que hablemos ahora sí. Porque eso del marxismo y la lucha popular es para mí medio tonto ahora (y en realidad siempre). Primero porque se sataniza el individualismo e incluso el dinero. Bueno amigo te cuento que yo soy también de la UNSA y he visto como va cayendo mi universidad debido a estos rojos que lo único que hacen es destrozarla para sus propios intereses. Bueno creo que el Marxismo sigue en pie en mi opinión debido a las personas que creen que no tienen elementos para competir en el mercado y lo adoptan por sus propios complejos de inferioridad. Si puedes amigo, emprende, estudia tu puedes cambiar tu vida no necesitas del papa gobierno para que te de algo que no necesitas.

Atentamente

Jorge

PD: lamentablemente en la UNAS la mayoría son unos borregos y piensan casi todos igual. Y siempre recibí agresiones por pensar con mi propio cerebro.

negrito dijo...

Ya lo tome amigo. Y tomaste tú un curso para pensar con cerebro propio jejejej, sorry se me salió. Es que me da salpullido aquellos filósofos de huelga. Bueno sería chévere que hablemos ahora sí. Porque eso del marxismo y la lucha popular es para mí medio tonto ahora (y en realidad siempre). Primero porque se sataniza el individualismo e incluso el dinero. Bueno amigo te cuento que yo soy también de la UNSA y he visto como va cayendo mi universidad debido a estos rojos que lo único que hacen es destrozarla para sus propios intereses. Bueno creo que el Marxismo sigue en pie en mi opinión debido a las personas que creen que no tienen elementos para competir en el mercado. Si puedes amigo, emprende, estudia tu puedes cambiar tu vida no necesitas del papa gobierno para que te de algo que no necesitas.

Atentamente

Jorge

PD: lamentablemente en la UNSAla mayoría son unos borregos y piensan casi todos igual. Y siempre recibí agresiones por pensar con mi propio cerebro.

Letras del Sur dijo...

Javier aqui celebramos la discrepancia pero de ideas y asi debemos continuar. Haces quedar mal a la izquierda.

Anónimo dijo...

AMigo Nigérrimo, la UNsa valiente y combativa está mal no por los rojos, como tú los llamas, sino por la corrupción que es inherente tanto a rojo como a centros y derechas, así que ese no es un atributo para los rojos. El ex rector Cuervo( no podía tener otro nombre mejor) era de Patria Roja, pero más capitalista a la hora de sus furibundos negocios, es decir, se disfrazaba de rojo para tener licencia para el hurto.
Tú dices que debo leer, que antes de criticar se debe leer priemro. Pues te recomiendo que leas El capital de Carlos Marx, donde te darás cuenta que términos como LA plusvalía o sindicatos, no son meras categprías rojas, sino , p or el contrario, justas reivindicaciones que el capital espanta. El marxismo no ha terminado, y si bien, no podemos proponer un estatismo general, sí se puede luchar por los marginados del capital: Mujeres, obreros, campesinos, gays, etc.

Ya nos veremos las caras, negrillo, y ahí saldaremos cuentas.


JAvier Bernal

Profesor Francisco dijo...

Saludos desde España, te escribo para agradecerte que hayas vinculado mi web al final de tu entrada, pero te informo que has puesto mal la ruta de los enlaces (los enlaces correctos son este: http://spidersystem.es.tl/1%BA-Argumento.htm y este http://spidersystem.es.tl/2%BA-Argumento.htm ) . Además, me gustaría aclarar un punto. Yo no veo contradicción en el discurso de Aldo, lo que veo es neoliberalismo de manual. Os recuerdo que según la llamada “doctrina Friedman” (principio ideológico de la escuela de Chicago) lo que marca la libertad en un país es únicamente el grado de apertura de sus mercados a las inversiones exteriores. La democracia y el respeto de los derechos humanos se considera secundario, la principal libertad es la de mercado, ya que se considera que de esta emanan las demás. El razonamiento es que la libertad de mercado genera riqueza, la riqueza bienestar y el bienestar trae la democracia. Por eso puede ser necesario apoyar a regímenes dictatoriales para defender la libertad (la de mercado, claro) tal y como pasó en Chile. El problema radica en que la premisa falla(libertad mercado = riqueza)ya que no se cumple en todos los casos (al depender de otras variables).

Letras del Sur dijo...

acotación muy pertinente Prof. Francisco. lo felicito nuevamente por los contenidos claramente explicados que detallan la diferencia entre liberalismo y neoliberalismo. Mi texto apunta a aclarar que Aldo no es un liberal en sentido estricto sino un neoliberal (terminos que por aqui suelen confundirse mucho). Voy a linkear los enlaces correctos.

un abrazo

Anónimo dijo...

El neoliberalismo de manual y el real está en picada. LAs luhcas sociales se tornan más fuertes que nunca. Es una iniciativa inédita en el campo de la izquierda. Lo hacemos en un momento en que la clase trabajadora en nuestro país y en el mundo vive un lento, pero sostenido, proceso de recomposición, dejando atrás la etapa de retroceso de la década del ‘90, donde la oleada “neoliberal” produjo importantes derrotas a los trabajadores y los pueblos del mundo.

HEnry

Anónimo dijo...

HAy que trabajar para realizar un aporte y poner al marxismo y a la perspectiva de la revolución socialista a la ofensiva, luego que fueran desacreditados identificándolos falsamente con el llamado “socialismo real”. Este supuesto balance histórico fue amplificado a través de los grandes medios de comunicación y los intelectuales del sistema,(Vargas LLOsa y compañía) que interesadamente vienen insistiendo en la “muerte del socialismo”. Con el despliegue del guerrerismo imperialista, y sus secuelas de hambre, aumento de la explotación y desigualdad social, hemos visto que las “nuevas verdades” del desarrollo armónico del mercado y la democracia global que vendían los mercaderes de la ideología burguesa demostraron por sí mismas su propia banalidad e inconsistencia. Verdades no sólo sustentadas por los apologistas del “neoliberalismo”, sino también por quienes consideran clausurado el horizonte socialista y proclaman la imposibilidad de ir más allá de un “capitalismo con rostro humano”. Nuestro objetivo es sublevarnos contra esta suerte de ideología de la resignación, desafiando a aquellos para quienes el marxismo no es más que un pensamiento obsoleto y de “museo”.

TArea:
Leer la revista del Instituto del Pensamiento Socialista KArl MArx




http://www.ips.org.ar/


SAludos
JAvier Bernal

Anónimo dijo...

AMigo negrito, deja ver pues tu blog, ponlo abierto para todos, a qué le temes.
Saludos

Javier BErnal

Anónimo dijo...

negrito:....PD: lamentablemente en la UNSAla mayoría son unos borregos y piensan casi todos igual. Y siempre recibí agresiones por pensar con mi propio cerebro....

EN REALIDAD CREO Q AUN LO TIENES EMPAQUETADO...SERIA BUENO USARLO DE VEZ EN CUANDO...jajaja