viernes, febrero 01, 2008

SARMIENTO Y LA HISTORIA DE LOS INCAS



“…las ideas son importantes. Mucho más de lo que algunas teorías, marxistas o no, han mantenido. La idea marxista de que las ideas son sólo un subproducto, una suerte de reflejo espiritual de las estructuras materiales, es una doctrina que se refuta a sí misma. Tengo la certeza de que, si Marx hubiese muerto a los doce años, la historia del mundo y de Europa habría sido muy distinta. El cristianismo es una idea, el marxismo es una idea, el freudismo es una idea. ¿Quién puede negar su poder, su gran influencia más allá de las situaciones de las que partieron?”

ISAIAH BERLIN
(Riga, 1909-Oxford, 1997)

Lic. Víctor Condori C.
Historiador
(josevictorcc2000@yahoo.es)

El virrey Toledo

Don Francisco de Toledo, el quinto virrey del Perú (1569-1581), es considerado el mayor legislador y organizador del virreinato peruano. Durante su dilatado gobierno estableció un conjunto de medidas nefastas para la población indígena, como las reducciones o pueblos de indios, el tributo indígena, la mita minera, etc. Además de realizar la mayor visita de todo el Perú colonial, entre los años 1570-1575.

Desde el punto de vista historiográfico, Toledo auspició la redacción y publicación de algunas crónicas sobre la historia de los incas y la conquista española. Directamente financió la llamada “Historia Indica” de Pedro Sarmiento de Gamboa, e indirectamente, alentó a dos antiguos soldados y testigos presenciales de la conquista como Pedro Pizarro (Relación del descubrimiento y conquista del Perú) y Diego Trujillo (Relación del descubrimiento del reino del Perú).

La crónica de Sarmiento

De todas las crónicas que hasta nuestros días se han publicado sobre la historia de los incas, la más controvertida y no menos polémica, fue aquella escrita por el capitán Pedro Sarmiento de Gamboa, “Cosmógrafo General de estos reynos del Perú”; el mismo que ecibió el encargo para su redacción directamente del virrey Toledo, de quien además, era su secretario personal.

En dicha crónica, Sarmiento planteaba la discutida tesis, que el imperio de los incas se había formado súbitamente por la violencia y las armas, durante el reinado de los incas Pachacútec y Túpac Yupanqui, y asimismo:

“de ser (ellos) extranjeros del Cuzco y haber violentado a los naturales del mesmo valle del Cuzco y a todos los demás desde Quito hasta Chile, por fuerza de las armas y haberse hecho ingas sin consentimiento y elección de los naturales.”

En resumidas cuentas, para dicho cronista los incas fueron tiranos, crueles e ilegítimos gobernantes, que no merecían la “corona que llevaban” y por lo tanto, “la conquista española fue justa”.

Efectivamente, legitimar y justificar la no menos sangrienta conquista y colonización española fue el objetivo encubierto de esta mencionada crónica. En momentos que, en Europa se empezaba a cuestionar duramente el supuesto “derecho de España a conquistar violentamente los pueblos americanos” y el padre Bartolomé de las Casas, Obispo de Chiapas, apóstol y máximo defensor de los indios en el siglo XVI, se preguntaba ¿cuáles eran esos “Justos Títulos”?.

Verdad y falsedad en la crónica de Sarmiento

La Historia de los Incas o Segunda parte de la Historia General llamada Indica, escrita en 1572 ¿es realmente falsa? ¿mintió Sarmiento con la complacencia y aceptación del virrey Toledo? ¿fueron realmente tiranos los incas?

Para responder tales interrogantes, previamente debemos de conocer las fuentes utilizadas para su elaboración. Precisamente, sobre ellas, el propio cronista manifestaba:

“la historia yo he sacado de las informaciones y otras averiguaciones que por mandato de V.E. (virrey Toledo) se han hecho en el valle de Jauja y en la ciudad de Huamanga y en otras partes por donde V.E. ha venido visitando y principalmente en esta ciudad del Cuzco, donde los incas tuvieron su continua habitación y hay más noticias de sus hechos.”

Como se puede entender, Sarmiento echó mano de dos fuentes importantes: los testimonios provenientes de la nobleza regional (Jauja y Huamanga), sometida a los incas y, de los descendientes de las doce principales familias, panacas o linajes reales de los antiguos gobernantes incas, desde Manco Cápac hasta Huáscar, residentes en el Cuzco. Quienes a través de sus Haravicus y Quipucamayos brindaron la más abundante y valiosa información.

Después de un exhaustivo interrogatorio a más de cien personas delante de un notario, Sarmiento fue ampliamente noticiado sobre “el origen y descendencia de los yngas y de los hechos particulares que cada uno hizo en su tiempo”. Pero también, de muchos actos tiránicos de los monarcas cuzqueños, de las rebeliones de los pueblos sometidos, de los crueles castigos aplicados y del tema más controvertido, los sacrificios humanos.

Curiosamente, muchos de estos temas denominados “polémicos”, se hallan también presentes en relatos de cronistas anteriores como Cristóbal de Mena (1534), Juan DÍez de Betanzos (1551) o Pedro Cieza de León (1554). Sin embargo, en la crónica de Sarmiento aparecen tendenciosamente magnificados, excesivamente resaltados. Por que su objetivo, como ya lo señalamos, fue presentar una imagen más violenta de los incas como tiranos e ilegítimos gobernantes, a fin de justificar la injustificable conquista española.

Entonces, nos encontramos frente a una crónica tendenciosamente parcializada, que no valora en la misma dimensión logros mucho más importantes y valiosos como la tecnología agraria, la racionalidad en el uso de los espacios, la política administrativa o el avanzado sistema vial incaico.

Reflexiones finales

La crónica de Pedro Sarmiento de Gamboa es tendenciosa, parcializada e interesada; pero no inventada ni fraudulenta. Otros cronistas y las investigaciones actuales sobre los incas han venido a confirmar muchas de las tesis “polémicas” de este vilipendiado cronista. Como por ejemplo, la violenta expansión cuzqueña por el territorio andino en menos de cien años, entre 1438 y 1532; los sacrificios de niños durante la ceremonia de la Capacocha y los crueles castigos para los rebeldes y vencidos. Precisamente sobre esto último, en las Ordenanzas del Inca de “El Primer Nueva Corónica y Buen Gobierno”, Felipe Guaman Poma de Ayala planteaba que en tiempos del inca, se aplicaba:

“A los señores grandes reveldes y traydores, que fuesen hecho tambor de persona; de los huesos, flauta; de los dientes y muelas, gargantilla y de la cavesa, mate para vever chicha.”

Finalmente, sobre la controversia entre la crónica de Sarmiento y la de Garcilaso de la Vega, que presentaba una visión completamente opuesta de los incas, el mayor estudioso de las crónicas y los cronistas, el maestro Raúl Porras Barrenechea opinaba:

“La versión del imperio de Sarmiento de Gamboa es ruda vital, plena de poderío, de barbarie y de fuerza; en oposición a la de Garcilaso, creador un imperio manso, dulce e idílico, dirigidos por unos incas si bien paternalistas, algo entre pérfidos e hipócritas, que conquistan toda la América del Sur sin romper un plato. Más viril y sugestiva, más real también es la versión de Sarmiento.”


Referencias Bibliográficas

Pease, Franklin. Lo Cronistas y los Andes. FCE Lima 1995.
Porras Barrenechea, Raúl. Los Cronistas del Perú. BCP Lima 1986.
Santisteban Ochoa, Julián. Los Cronistas del Perú. UNSAAC Cuzco 1946.
Sarmiento de Gamboa, Pedro. Historia de los Incas. EMECE Buenos Aires. 1942.

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